Apreciado Señor Insulza:le rogamos atiendan las solicitudes de nuestros jóvenes estudiantes venezolanos, actualmente en huelga de hambre frente a la sede de la OEA en Caracas. Sólo es preciso que escuchen sus voces, que sean atendidos en su legítima desesperación. Atienda su deber histórico, no somos nosotros, los actores del presente los que sopesaremos su rol como Secretario de tan importante Organización, serán los del futuro. Confiamos en la OEA. Confíe usted en nosotros. Escuche nuestras voces, que ya se escuchan en todo el mundo.
Atentamente
Milagros González C.
C.I. V-6.332.447
Museóloga e Historiadora
domingo, 27 de septiembre de 2009
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